SOMOS EMOCIONES… 

Entrevista al Dr. Jorge Carvajal
(Médico Cirujano de la UNIVERSIDAD DE ANDALUCÍA Pionero de la Medicina Bioenergética 2009)

 
¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?

El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende.

En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son
la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma
. Cuando nuestra
personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?

Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.

Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.

El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común
denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos.

Cuando
el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas
suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en
pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?

De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.

Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son
tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu
cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?

La ira es santa, es
sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a
la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es
justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad,
resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la
digestión, el sistema inmunológico.

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?

La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la
inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es
contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe
poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no
darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?

Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite
procesarlas desde la inocencia.

La alegría pone al resto de las
emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las
canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?

La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando
te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte.

La
tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control
interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto
positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?

Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y
ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para
que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.

¡Qué difícil!
Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el
temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por
exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el
amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico,
destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Somos
creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si
creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que
atacarla, porque seremos salud.

¿Y si aparece la enfermedad?

Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó
Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una
vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado.
Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El
fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el
aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en
tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un
sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una
sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando
buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los
acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos,
cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la
soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a
experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y
posesiones.
Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío
aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?

La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.

La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y
te reconcilias contigo mismo.

La angustia viene de que no somos lo que
queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el «debería
ser», y no somos ni lo uno ni lo otro.

El estrés es otro de
los males de nuestra época. El estrés viene de la competitividad, de que
quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que
no es la mía, de que quiero imitar.
Y realmente sólo se puede competir
cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser
único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.

El
estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen
estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en
las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un
nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20
minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un
puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser
interior.

Mi recomendación es que la gente ponga su despertador
20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas,
no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana,
cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar,
porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?

Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos
para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es
integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser
felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en
nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que
trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos
un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la
vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz
y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.

Vivir el Presente.

¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?

Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de
futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la
felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de
habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la
confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?

Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que
somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la
vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la
vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más
dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el
placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder;
creemos tener el poder infinito de vivir.



¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?

El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.

El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo,
como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede
renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay
desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te
ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se
restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos
con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando
entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.

Hay una gran
confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que
nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por
enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos
habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la
marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una
muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para
liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental
que es la libertad, y siempre conduce a la libertad.
Pero a veces nos
sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros.
Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en
dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura
chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del
verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego. Ese es
el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?

Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la
princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo
que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte;
tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu
maestro. Ámate, sincérate y considérate. Si tú no te quieres, no vas a
encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor.
Si te amas,
vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja;
eso es indigno de ti. La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al
prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu
hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate
como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es
una corriente de transformación permanente.

Usa siempre tu discernimiento, escucha tu corazón en todo momento. Sigue tu verdad interna. Pues hay tantas verdades como Seres.

En parte pienso que algo del secreto esta en la escultura aut éntica: sincera… La sinceridad alivia los males y ayuda a perdonar los errores.

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