Gracias a la vida que me ha dado tanto Me ha dado la risa y me ha dado el llanto…(Violeta Parra)

La verdad es que me ha costado mucho escribir esto, escribir es desnudarse y eso no es siempre cómodo. Pero creo que, llegados a este punto, se lo debo a él, esté en el lugar que esté mirándonos de reojo.

Cada día pasan cosas mágicas a nuestro alrededor, muchas veces no nos ni damos cuenta pero nos rodean miles de hilos invisibles que unen nuestras energías y nuestras vidas para siempre. Todos guardamos secretos, unos inconfesables y otros que, simplemente, nos llenan tanto de nostalgia que nos inundan de lágrimas y preferimos no mostrar. Mucha gente que nos rodea nos observa y juzga desde fuera sin saber las cosas que nos han construído ni saber ver la cicatrices que adornan nuestra mirada. Hace unos 6 años me uní a él con un hilo mágico, apareció en mi vida por sorpresa y arrasando, como hacía todo. César era una persona que compartía todo lo que sabía, que siempre te valoraba como si fueras lo mejor del mundo, que siempre te incluía en sus planes y en su gente.

Con esa sensibilidad de saber que estabas mal simplemente con una palabra y de aparecer corriendo donde fuera con una taza de café y una sonrisa. Estos meses le hemos echado mucho de menos, aún miro al móvil por si me llega un mensaje suyo diciendo que está en el portal de mi oficina solo para ver si estoy bien y para que inventemos algún “plan para dominar el mundo” y hacer felices a todos los que nos rodean.

Recuerdo su emoción al contar una nueva idea, cómo se agolpaban sus palabras de la emoción y cómo nos daba los buenos días alguna vez con una foto de sus preciosos hijos. No entendemos aún como alguien que siempre era el primero en ayudar no supo ayudarse a sí mismo y nos dejó solos por sorpresa. Gracias a él estamos hoy donde estamos, él nos mandó una Luz preciosa y nos la dejó como uno de los mejores regalos que nos ha dado la vida en muchos sentidos. Y, con ella y en su memoria, hemos trabajado estos meses sin descanso y con la mirada siempre puesta en el cielo desde donde estamos seguras que nos está mirando mientras mueve los hilos. Lo sé porque nos ha lanzado guiños todo el tiempo, como abrazos desde lejos y como aliento para poder seguir adelante a pesar del cansancio y las dificultades. En diciembre precisamente estábamos llorando en el hotel en el que él nos presentó justo en unas fechas llenas de malos recuerdos y sin saber cómo habíamos podido acabar allí, siempre con sus sorpresas. Lo único que acertamos a decir fue aquél “sigamos construyendo“, su frase como un mantra que nos recoloca en lo que verdaderamente importa.

Hay personas llenas de magia que iluminan todo lo que tocan y estos 4 meses han saltado chispas en nuestros corazones todo el tiempo. Te seguimos echando mucho de menos y nos acordamos cada día de ti y de tus locuras. Estás aquí en cada cosa que hacemos y formas parte de todo. Tenías un sueño enorme, que era ayudar a otros a encontrar trabajo, estamos intentando cumplirlo por ti, contigo. SIGAMOS CONSTRUYENDO…

Share: